mi historia entre tus dedos

lunes, julio 31, 2006

ya no es un intento desesperado

Son las 6 a.m. y no puedo dormir, tengo miedo, todo me aterra, es que la inseguridad es la pesadilla más espantosa.
Me gustaría que me abrasaras y así poder llegar a otro mundo, pero recuerdo que aun no apareces, recuerdo que mis siete mil mensajes amenazadores nunca los escuchaste y por eso nunca llamaste.
Cuarenta cartas de amor te hubieran escrito si de amor hablamos, y te habría marcado cada día tu número si hubiese sabido que esto pasaría.
Jure no volver a extrañarte pero ahora te necesito y me ahogo sin tus palabras, sin tus consejos, porque fuiste el único que desde un comienzo me conocía.
Olvide que una botella pidiendo ayuda podría llegar a ti por el mar pero una carta pidiendo un segundo para leerla en tu correo nunca va a estar.
Y estas palabras, cada letra de ellas, no son el intento desesperado por recuperarte, sino la excusa perfecta para olvidarte y nunca mas llamarte.
Es que en cada una te digo el porque, el cuando y el como, en cada una va la muerte que tu nunca quisiste que llegara, pero por la cual tampoco luchaste para darle alguna esperanza.
Son las 12 y todavía no duermo, el sueño es insoportable, pero descubrí que el día me cuida, el sol, la lluvia, el viento me resguardan entre ellos y me ayudan a cerrar los ojos y así me voy, vuelo para no volver a recordarte.
Es que tal vez ya encontré un lugar mejor, o tal vez te des cuenta que es el peor de todos, la inconciencia, hay es donde voy, día y noche, despierta o dormida, es hay donde me quedo y así no volver a darme cuenta que alguna ves te necesite.
Por que con ella comienzo a olvidarlo todo, todo, tan así que no recuerdo tu nombre pero con el se va el mió, ya no recuerdo tu cara, pero la mía a cambiado y ya no recuerdo tus manos, y las mías han cortado…